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Osteopatía y Yoga: el dúo perfecto

El yoga y la osteopatía tienen como objetivo reequilibrar al ser humano en su totalidad, física y psíquica. Al igual que con las posturas, las técnicas manuales osteopáticas son precisas. Son ciencia y arte porque requieren un conocimiento perfecto de la anatomía, fisiología y biomecánica del cuerpo humano. El yoga es un arte, una ciencia y una filosofía. Y es en estos mismos términos, que, a finales del siglo XIX, el fundador de la osteopatía, Andrew Taylor Still, describe nuestra disciplina.

¿Qué es el Yoga?

Las posturas de yoga te permiten sentir las diferentes partes del cuerpo, su tensión o relajación en plena consciencia. El yoga es una práctica milenaria,  una herramienta terapéutica enfocada en el bienestar físico y psicológico. El yoga te permite adquirir flexibilidad y tono muscular, a la vez que liberas estrés. Algunas restricciones en tejidos más profundos, sin embargo, pueden resistir en la práctica del yoga. Aquí es donde la atención osteopática es ideal.

¿Qué es la osteopatía?

La osteopatía es una terapia manual cuyo objetivo terapéutico es restaurar la movilidad y la motilidad del cuerpo, para mejorar su funcionamiento, de forma preventiva y curativa. Uno de los grandes principios de la osteopatía (la ley de la arteria) consiste en liberar la circulación sanguínea, linfática y promover los intercambios metabólicos entre todos los sistemas del cuerpo. El principio de «la arteria es suprema» nos recuerda que una circulación satisfactoria de todos los fluidos es la clave para un suministro óptimo a los órganos, a las células: por lo tanto, es la clave de la salud.

La osteopatía no es una disciplina que solo moviliza las articulaciones. Al igual que el yoga, actuamos sobre todos los tejidos del cuerpo humano: el sistema osteoarticular, los músculos, pero también los tejidos blandos, las vísceras del tórax, del abdomen y de la pelvis, las fascias y la esfera craneal.

Aunque similar a los pensamientos del yoga, el osteópata no solo considera el paciente a través de su cuerpo y postura, sino que también tiene en cuenta sus hábitos, su estilo de vida y su estado psicoemocional.

Yoga y osteopatía: la unión hace la fuerza

El yoga y la osteopatía se unen en su definición y objetivo común. Cada tejido, órgano o estructura tiene una dinámica de movimiento. Este movimiento se manifiesta como una onda respiratoria más o menos ligera, amplia y armoniosa. En caso de disfunción o dolor, este movimiento se bloquea, el área se vuelve densa, se contrae y pierde su movilidad natural. El objetivo del osteópata es levantar estas restricciones de movilidad, y como en el yoga, este trabajo pasa en parte por la respiración (vida). Gracias al yoga, el ser humano aprende a tomar consciencia de su cuerpo y sus dolencias. Una ventaja considerable que le permite sentir lo que está sucediendo en sus tejidos durante la sesión de osteopatía que le permitirá ser más activo en su tratamiento y prolongar sus efectos.

¿Para qué dolencias es efectivo el yoga?

El yoga es una práctica ancestral cuyos efectos preventivos son indiscutibles, tanto a nivel muscular, articular, digestivo o respiratorio. Más allá de la simple relajación, y el apaciguamiento que nos aporta esta práctica, las virtudes del yoga son numerosas.

A nivel físico
Mejora del conocimiento y la conciencia del propio cuerpo.
Llama la atención sobre la importancia de la respiración.
Mejora de la flexibilidad a través de posturas.
Limita y evita problemas de espalda.
Actúa sobre los trastornos digestivos gracias a la respiración y su aspecto psíquico.
Ayuda a reducir el estrés y a vivir más serenamente.

Emocionalmente
Desarrolla habilidades de concentración y atención.
Canaliza y gestiona las emociones.
Calma y reduce el estrés.
Desarrolla la confianza en sí mismo.
Mejora la calidad del sueño.

El yoga no es una receta milagrosa de la abuela. Si quieres disfrutar de sus beneficios, tendrás que estar motivado y decidido. Cuando ciertas dolencias están demasiado arraigadas, el yoga no siempre será capaz de proporcionar la solución adecuada. Aquí es donde el osteópata entra en juego para tratar las alteraciones de movilidad a nivel articular, respiratorio, digestivo, ginecológico o craneal.

¿Es el yoga una especie de auto-osteopatía?

La comparación es un poco atrevida. Sin embargo, no es tan incongruente. Como hemos visto anteriormente, cuanto más practiques yoga, mejor conocerás tu cuerpo y más afinarás tus percepciones internas. En plena consciencia, entonces nos volvemos capaces de anticipar y adoptar un enfoque preventivo. Recomiendo el yoga a casi todos los pacientes. Es una herramienta espectacular y beneficiosa para el cuerpo que además prolonga los efectos del tratamiento osteopático.

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